La Inteligencia Artificial (IA) ha avanzado a pasos agigantados en las últimas décadas, llegando a niveles de sofisticación que parecen acercarse cada vez más a las capacidades cognitivas humanas. Sin embargo, un experto tecnológico advierte sobre los riesgos de confiar demasiado en estas herramientas y perder de vista la importancia de la interacción y el aprendizaje entre seres humanos.
Sergio Rentero, tecnólogo y fundador de iurika-symbiotics, señala que si bien la IA puede ser estimulante y eficiente al principio, este espejismo puede volverse peligroso a largo plazo. "La IA, por poderosa que sea, aún es un reflejo de nuestro pensamiento, afinado por patrones que le enseñamos sin saber. Y como todo espejo pulido, termina devolviendo una imagen idealizada", explica.
Uno de los principales riesgos, según Rentero, es que el uso excesivo de la IA puede llevarnos a encerrarnos en un "bucle endogámico" donde perdemos la capacidad de cuestionar nuestras propias ideas y crecer a través de la interacción con otros seres humanos. "Aprender con una IA puede volverse una forma sofisticada de masturbación intelectual", advierte.
La IA, al responder de manera precisa y sin titubeos, puede hacernos olvidar la importancia de la "pausa incómoda" y la "mirada que esquiva" en el proceso de aprendizaje. "Hay algo sagrado en la espera de una respuesta incierta, en el tartamudeo, en el error. El aprendizaje real ocurre cuando el otro te confronta, no cuando te confirma", señala el experto.
Rentero también advierte sobre el riesgo de confundir "claridad con crecimiento". Una IA puede proporcionarnos soluciones brillantes, pero si éstas emergen de nuestros propios sesgos y estructuras mentales, estaremos simplemente "afinando nuestra jaula" y volviéndonos adictos a nuestras propias ideas.
Para evitar caer en esta trampa, el experto sugiere algunas estrategias, como desconfiar de las respuestas que más nos gustan, invitar a otros humanos a cuestionar nuestras ideas, y resistir la tentación de pulir todo hasta la perfección. "Conservar errores, repeticiones, silencios. No porque sean bellos, sino porque son humanos. Y en esa imperfección se esconde la semilla del aprendizaje real", afirma.
En última instancia, Rentero hace un llamado a estar atentos al "diseño emocional" de nuestras interacciones con la IA, y a no olvidar que "la vida ocurre fuera de ella". "Esto no es una crítica a la tecnología. Es un llamado a estar atentos al diseño emocional de nuestras interacciones. Porque si no introducimos la diferencia, la incomodidad, la alteridad humana en nuestro vínculo con las IA, terminaremos repitiendo el peor error de los dioses: enamorarnos de nuestra creación", concluye.






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