Después de zarpar "sin pago ni autorización de las autoridades venezolanas", el buque petrolero Minerva ha regresado a las aguas de Venezuela en una operación conjunta entre el gobierno de Nicolás Maduro y el de Estados Unidos.
La empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) confirmó el retorno del tanquero a través de un comunicado difundido en sus redes sociales. Según la petrolera, la operación se realizó "en cooperación con Washington".
Horas antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado la incautación de un buque petrolero en el Caribe, una medida que, aseguró, se llevó a cabo en coordinación con las autoridades venezolanas.
El episodio se enmarca en la compleja relación entre Venezuela y Estados Unidos, marcada por fuertes tensiones políticas y económicas. La salida del Minerva sin autorización de Caracas y su posterior regreso bajo un acuerdo bilateral evidencian los delicados equilibrios que se tejen en torno a la industria petrolera venezolana.
Si bien los detalles de la operación no han sido completamente revelados, el anuncio conjunto de Venezuela y Estados Unidos sugiere un esfuerzo por mantener cierta estabilidad en un sector clave para la economía del país sudamericano, a pesar de las diferencias políticas entre ambos gobiernos.
La recuperación del buque Minerva representa un pequeño triunfo para el régimen de Nicolás Maduro, quien ha denunciado en repetidas ocasiones el "acoso" de Estados Unidos contra la industria petrolera venezolana. No obstante, la situación evidencia la fragilidad del sector y la necesidad de una mayor coordinación entre Caracas y Washington para evitar nuevos incidentes que puedan agravar aún más la crisis económica que atraviesa Venezuela.


