La muerte de un guardia de seguridad privada durante un asalto armado en una cafetería de Quito ha dejado al descubierto graves irregularidades en la industria de la seguridad privada en Ecuador.
El incidente, ocurrido el 7 de enero de 2026, reveló que el arma de dotación asignada al guardia, un hombre de 57 años, no funcionaba desde octubre de 2025. Esta falla habría limitado significativamente su capacidad de reacción frente a los delincuentes que ingresaron armados al local.
Las investigaciones posteriores confirmaron que el arma del guardia no estaba en condiciones de uso, lo que puso en evidencia la vulnerabilidad del personal de seguridad privada en el país. Según los datos, solo en 2025 cerca de 300 guardias fueron asesinados a nivel nacional.
Además, se denunció que el chaleco antibalas que portaba la víctima no contaba con las protecciones reglamentarias. En los videos de seguridad se observa que el trabajador intentó defenderse usando gas pimienta, pero fue atacado por los asaltantes y recibió dos disparos mortales.
Tras el crimen, la empresa de seguridad para la que trabajaba el guardia fue clausurada por las autoridades. Este caso vuelve a poner en evidencia la necesidad urgente de mejorar las condiciones laborales y de seguridad de los guardias privados en Ecuador.
Lamentablemente, este no es un hecho aislado. En Quito, otros dos hechos similares se registraron entre finales de noviembre y comienzos de diciembre del año pasado, en sectores como Quito Norte y Carapungo, donde trabajadores del área fueron atacados en la vía pública por sujetos armados.
Las autoridades han prometido investigar a fondo este caso y tomar medidas para evitar que se repitan este tipo de tragedias. Sin embargo, expertos en seguridad advierten que se requieren cambios estructurales en la industria para garantizar la protección de los guardias y la ciudadanía en general.


