Los quesos son un alimento delicioso y versátil, pero algunos destacan por su alto contenido calórico. El consumo frecuente de ciertos tipos de queso puede incrementar significativamente la ingesta de calorías, lo que a largo plazo podría afectar los hábitos alimenticios y los objetivos de salud. Sin embargo, existen alternativas que ofrecen perfiles nutricionales más ligeros y pueden adaptarse a diferentes estilos de vida.
La elección de un sustituto adecuado depende de la receta, el sabor deseado y la textura buscada. Algunos quesos bajos en calorías logran mantener características similares al original, permitiendo disfrutar de platillos tradicionales con menor aporte energético.
Entre los quesos más calóricos y sus opciones de reemplazo, destacan los siguientes:
El queso cheddar, con cerca de 115 kilocalorías por cada 30 gramos, puede ser reemplazado por el queso mozzarella bajo en grasa, que mantiene una buena capacidad de fundido y un sabor suave.
El queso parmesano, con hasta 120 kilocalorías por porción, tiene como alternativa el queso ricotta light, que ofrece una textura suave y un perfil calórico más bajo.
El queso gouda, con aproximadamente 110 kilocalorías por 30 gramos, puede ser sustituido por el queso panela, cuya textura firme y menor contenido de grasa lo convierten en una opción versátil.
El queso brie, con hasta 100 kilocalorías por porción, encuentra una alternativa en el queso cottage, que presenta una textura suave y un menor aporte calórico.
El queso roquefort, con cerca de 110 kilocalorías por cada 30 gramos, puede ser reemplazado por el queso feta light, que ofrece un sabor intenso y una textura firme, pero con menos grasa y calorías.
La selección de quesos bajos en calorías puede contribuir a una alimentación más equilibrada sin renunciar al sabor y la textura en diferentes preparaciones. Conocer estas opciones permite disfrutar de los platillos favoritos de una manera más saludable.












