El Viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas de Bolivia, Ernesto Justiniano, confirmó este viernes que la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ya se encuentra operando nuevamente en el país de manera coordinada con las fuerzas del orden bolivianas.
Justiniano declaró a Unitel que "la DEA ya está, en el sentido de que estamos haciendo un trabajo en forma conjunta con la Policía". Explicó que existen ocho reparticiones y unidades diferentes, como sustancias químicas, canes, UMOPAR, entre otras, con las que la DEA está cooperando.
La llegada de la agencia antidrogas estadounidense se produce tras 17 años de su expulsión del país. En 2009, durante el gobierno del entonces presidente Evo Morales, la DEA fue obligada a abandonar territorio boliviano.
"Bolivia empieza a ser parte de una lucha antidroga en un equipo internacional. Celebramos que venga la DEA, porque nos ayuda a fortalecer un trabajo que estuvo muy debilitado en el pasado", afirmó el viceministro.
Justiniano agregó que, junto a estas organizaciones extranjeras, se trabajará de forma "mancomunada", lo que permitirá realizar acciones conjuntas y coordinadas en la lucha contra el narcotráfico a nivel nacional e internacional.
La presencia de la DEA en Bolivia es un tema sensible y polémico. Tras su expulsión en 2009, el gobierno boliviano acusó a la agencia de injerencia en asuntos internos y violación de la soberanía nacional. Sin embargo, el actual gobierno parece haber cambiado de postura y ahora recibe con beneplácito el regreso de la agencia antidrogas estadounidense.
Este movimiento se enmarca en un contexto regional de mayor cooperación entre países latinoamericanos y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Varios gobiernos han abierto las puertas a la DEA y otras agencias antidrogas estadounidenses, buscando fortalecer sus capacidades en esta área.
No obstante, persisten cuestionamientos sobre los alcances y límites de esta colaboración, así como sobre el enfoque predominantemente represivo que ha caracterizado la "guerra contra las drogas" impulsada por Washington. Algunos sectores en Bolivia y la región siguen viendo con recelo la injerencia de agencias extranjeras en asuntos de seguridad interna.











