China ha impuesto nuevas restricciones a la exportación de tierras raras, metales críticos indispensables para la fabricación de productos de alta tecnología, hacia Japón. Esta decisión se produce apenas días después de que Pekín anunciara un endurecimiento de las normas sobre bienes de doble uso, aquellos que tienen aplicaciones tanto civiles como militares.
Las tierras raras son elementos químicos esenciales para la producción de una amplia gama de productos tecnológicos, desde vehículos eléctricos hasta equipos militares avanzados. China controla aproximadamente el 60% de la producción mundial de estos materiales, lo que le otorga un importante poder de negociación geopolítica.
La medida anunciada por China es vista como una clara señal política en medio de las tensiones geopolíticas entre Pekín y Tokio. Las relaciones entre ambos países se han deteriorado en los últimos años por disputas territoriales en el mar de China Oriental y el mar de China Meridional.
Expertos consideran que esta restricción a las exportaciones de tierras raras a Japón podría ser una respuesta de China a las sanciones impuestas por Japón y otros países occidentales a Rusia tras la invasión de Ucrania. Además, podría ser un intento de China de ejercer presión sobre Japón y otros aliados de Estados Unidos en la región.
"Es una clara señal política de China para demostrar su poder de negociación y su disposición a utilizar sus recursos estratégicos como arma en las disputas geopolíticas", afirmó un analista regional.
Las tierras raras son cruciales para la fabricación de una amplia gama de productos de alta tecnología, desde teléfonos móviles hasta misiles. China ha utilizado en el pasado su dominio sobre estos materiales como palanca de presión política, como cuando restringió las exportaciones a Japón en 2010 tras un incidente diplomático.
La decisión de China de endurecer los controles a la exportación de tierras raras a Japón se produce en un momento de creciente rivalidad entre las dos potencias asiáticas. Analistas consideran que esta medida podría escalar las tensiones en la región y afectar aún más las ya deterioradas relaciones bilaterales.











