Las verdolagas ocupan un lugar muy especial en la gastronomía mexicana por su sabor, versatilidad y bajo costo. Aunque son muy populares en el país, muy pocos saben que se trata de una suculenta planta herbácea que crece en promedio de 15 a 50 cm de largo, es suave, carnosa, jugosa y de sabor ácido. Se desarrolla en lugares húmedos como las riberas de los ríos o a las orillas de los caminos, extendiéndose con facilidad y abarcando mucho espacio.
Más allá de su fácil cultivo y abundancia, las verdolagas son un verdadero tesoro gastronómico. Aportan una gran cantidad de nutrientes esenciales, como ácido Omega-3, importante para mantener una buena presión arterial, así como vitaminas A, B y C, y minerales como magnesio, calcio, potasio y hierro. Además, ayudan a mejorar la digestión y a aliviar la inflamación de las vías urinarias.
Debido a estas propiedades, incluir verdolagas en una dieta equilibrada enriquece los platillos en todos los sentidos. Desde ensaladas frescas hasta sopas y guisos, esta planta se adapta a una gran variedad de preparaciones, convirtiéndose en un ingrediente versátil y económico.
A pesar de su gran valor nutricional y culinario, las verdolagas aún no han logrado la misma popularidad que otros vegetales más conocidos. Sin embargo, los chefs y cocineros mexicanos han sabido aprovechar todo su potencial, incorporándolas en recetas tradicionales y creativas que resaltan su sabor único y sus beneficios para la salud.
Así, las verdolagas se erigen como un tesoro gastronómico que merece ser redescubierto y disfrutado por más personas. Su versatilidad, accesibilidad y propiedades nutricionales las convierten en un ingrediente imprescindible para enriquecer la cocina mexicana y promover una alimentación saludable y sostenible.










