Una investigación a nivel nacional encabezada por el Fiscal Nacional Ángel Valencia, el Director General de la Policía de Investigaciones, Eduardo Cerna, y la Fiscal Regional Trinidad Steinert, logró desarticular una organización criminal dedicada al lavado de activos. La organización, liderada por ciudadanos chinos y chilenos, utilizó 119 sociedades comerciales para blanquear más de 180 millones de dólares, un tercio de los cuales provenía de estafas tipo "matanza de cerdos" que afectaron a cerca de 300 ciudadanos extranjeros, principalmente adultos mayores estadounidenses.
La investigación se inició tras una denuncia internacional recibida a través del FBI, que fue procesada por el Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (SACFI) de Tarapacá y la Brigada Antinarcóticos y contra el Crimen Organizado (Brianco). El grupo utilizó el sistema financiero chileno y la Zona Franca de Iquique para mover y ocultar los fondos provenientes de estafas transnacionales ejecutadas mediante plataformas fraudulentas de inversión en línea y otros negocios ilícitos.
Según el Fiscal Nacional Ángel Valencia, la organización criminal siguió un modelo de tres categorías de empresas: "Kamikaze" o Categoría A para recibir fondos, "Intermediarias" o Categoría B para fragmentar y triangular el dinero, y "Consolidadas" o Categoría C para integrar los fondos ilícitos al sistema económico formal. Además, contaba con la participación de asesores contables, profesionales bancarios, comerciantes informales y personas de bajos ingresos que figuraban como socios o representantes legales de las sociedades creadas.
Los 44 imputados serán formalizados por los delitos de lavado de activos y por pertenecer a una asociación criminal. La acción policial, que involucró a más de 500 detectives, allanó 73 domicilios en Iquique, Santiago y Alto Hospicio, logrando desarticular esta compleja red de lavado de dinero.










