El 18 de diciembre de 2025, entró en vigor en Cuba la tasa de cambio oficial con flotación administrada, conocida como el Segmento III. Sin embargo, esta medida no tuvo un gran impacto inicial en el mercado informal, donde el dólar y el euro se mantuvieron con pocas variaciones durante ese mes.
Según el Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi), la oferta de dólares en el mercado informal disminuyó a finales de diciembre, mientras que la demanda se mantuvo estable. Esto se tradujo en que los anuncios sobre ajustes en los mecanismos oficiales de cambio no alteraron significativamente los valores pronosticados para el dólar y el euro en el mercado informal.
De acuerdo con los datos del OMFi, el 31 de diciembre de 2025 el dólar se ubicaba en 435 pesos cubanos (CUP) y el euro en 480 CUP. Los pronósticos del Observatorio para ese mes sugerían que el dólar podía cerrar alrededor de 450 CUP y el euro cerca de 490 CUP.
Sin embargo, en el acumulado de 2025, el peso cubano se depreció un 43% frente al dólar y un 55% frente al euro, muy por encima de la depreciación acumulada en 2024 (15%). "Esto rompe la tendencia a menores tasas anuales de depreciación que se venía observando desde finales de 2022", advierte el OMFi.
Los mayores cambios del mercado informal en diciembre se concentraron en la cotización de la Moneda Libremente Convertible (MLC), que se revalorizó un 40.3% durante ese mes, después de haber aumentado un 39% en noviembre. Según el Observatorio, esta tendencia se debe a que circulaban expectativas de que la MLC sería "favorecida" dentro del rediseño cambiario.
Para enero de 2026, los expertos del OMFi proyectan que las divisas podrían ganar algo de terreno. Estiman que el dólar podría ubicarse cerca de 465 CUP, el euro alrededor de 505 CUP y la MLC en torno a 427 CUP. Este sesgo al alza estaría alineado con un entorno de mayor "ruido" informativo e incertidumbre, lo que suele llevar a los agentes a protegerse en divisas.
La presión de Estados Unidos sobre un régimen venezolano debilitado, tras la captura de Nicolás Maduro, abre la posibilidad de un quiebre acelerado de las relaciones comerciales y financieras con Cuba. Esto, sumado a las restricciones que enfrenta la isla, como baja capacidad de generar divisas, fragilidad financiera y señales de deterioro de la confianza para inversionistas, podría ejercer una presión adicional sobre el mercado cambiario informal.











