Las protestas en Irán han entrado en su decimotercera jornada consecutiva, en medio de un endurecimiento de las medidas de control y un bloqueo de la difusión de información por parte del régimen.
Videos muestran grandes multitudes marchando por la capital iraní y otras ciudades. Sin embargo, el país ha experimentado un apagón de internet a nivel nacional, con la conectividad reducida a aproximadamente el 1% de los niveles habituales, según la compañía de monitoreo de tráfico global Netblocks.
Observadores señalan que esta medida tiene como objetivo frenar las protestas y ocultar la represión contra los manifestantes. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, condenó que el "régimen iraní está una vez más BRUTALIZANDO a su propio pueblo en lugar de escucharlo".
Este viernes, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, prometió castigar a los manifestantes, a quienes acusó de "arruinar sus propias calles" para "hacer feliz al presidente de Estados Unidos". Por su parte, el expresidente Donald Trump ha expresado su apoyo a los manifestantes, advirtiendo que si el régimen recurre a la violencia, "los atacaremos muy duro".
Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado que las fuerzas de seguridad iraníes han atacado a manifestantes pacíficos mediante el uso ilegal de armas de fuego, perdigones, gases lacrimógenos y palizas. Según estas organizaciones, al menos 28 manifestantes, incluidos varios niños, han sido asesinados durante las protestas.
El bloqueo de internet y la violenta represión del régimen iraní no han logrado acallar las voces de los manifestantes, quienes continúan exigiendo dignidad y libertad. El mundo observa atentamente el desarrollo de esta crisis, que amenaza con profundizar aún más la inestabilidad en la región.











