El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sido el más violento en la historia reciente de México, con un aumento del 59% en los homicidios dolosos en comparación con sus tres predecesores. Según datos del columnista Joaquín López Dóriga, durante el sexenio de AMLO se han registrado 200 mil homicidios, superando los 336 mil que heredó de los gobiernos anteriores.
La violencia en México ha sido uno de los grandes fracasos del actual presidente, a pesar de sus promesas de "abrazos, no balazos" para combatir al crimen organizado. Lejos de reducir la inseguridad, el país se ha sumido en una espiral de violencia sin precedentes, convirtiéndose en el de mayor número de muertes violentas en el mundo, sin estar en guerra.
Recientemente, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que en sus primeros 15 meses de gestión los homicidios dolosos han disminuido 40%, pasando de 87 a 52 asesinatos diarios. Sin embargo, este avance aún no se refleja a nivel nacional, donde la violencia sigue descontrolada.
Expertos señalan que la estrategia de seguridad del gobierno federal, basada en el "abrazos, no balazos", ha sido un rotundo fracaso, permitiendo que el crimen organizado se fortalezca y diversifique sus actividades ilícitas. Además, la intervención de la delincuencia en la política y su penetración en el gobierno han agravado la crisis de inseguridad.
Ante este panorama desolador, las autoridades deben replantearse urgentemente su estrategia de seguridad y establecer acciones concretas y efectivas para combatir la violencia que azota al país. De lo contrario, México seguirá siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo, con un costo humano y social incalculable.











