La presidenta de Navarra, María Chivite, ha salido al paso de las acusaciones de la oposición sobre los sobrecostos en las obras de los túneles de Belate, negando que haya habido directrices políticas detrás de estos incrementos presupuestarios. En una comparecencia ante la Comisión de Régimen Foral del Parlamento, Chivite aseguró que "se están evidenciando distintos criterios técnicos, pero igualmente ningún interés político ni ninguna interferencia en el proceso".
La mandataria explicó que, de hecho, el Gobierno foral pudo haber levantado el reparo suspensivo que emitió la Intervención General, algo que habría sido legal pero que decidieron no hacer, "lo que demuestra que no hay participación política de ningún tipo en todo el procedimiento de los túneles ni decisión alguna que pueda entenderse como favorecedora de una empresa o UTE".
Chivite insistió en que la voluntad del Ejecutivo es que las obras continúen y se culminen, como ya se decidió en 2019, para garantizar una circulación más segura y cumplir con la normativa europea. Recordó que se trata de una infraestructura compleja y que las modificaciones y desviaciones presupuestarias son habituales en este tipo de proyectos, algo que también ocurrió en el pasado con gobiernos de UPN.
Sin embargo, los grupos de la oposición, encabezados por UPN, PP y Vox, no quedaron satisfechos con las explicaciones de la presidenta y sus consejeros, y han pedido la dimisión de Chivite y la convocatoria de elecciones. Acusan al Gobierno de Navarra de "falta de verdad" y de haber adjudicado el contrato a una UTE que presentó un proyecto "irreal".
La presidenta, por su parte, advirtió a UPN que "van a tener que pedir perdón a los navarros" por sus "falsas acusaciones" que, a su juicio, "manchan la imagen de Navarra". Chivite aseguró que no tiene "ningún miedo" y que su deseo para 2026 es que "el juez investigue la adjudicación de Belate".












