Cinco años después de la emisión del documental de Rocío Carrasco, 'Contar la verdad para seguir viva', su hija Rocío Flores (29 años) ha hablado por primera vez de forma extensa sobre el impacto que tuvo en su vida. En una entrevista sincera con la revista '¡De Viernes!', la joven ha confesado que el documental le "destrozó la vida" y que aún hoy sigue sufriendo las consecuencias.
"Me ha destrozado la vida, a mí y a mi familia", revela Rocío Flores con dolor. Según cuenta, el momento en el que vio a su madre relatar los episodios más dolorosos de su vida "se me cayó el mundo encima". La joven asegura que, si algún día tiene hijos, "jamás les haría lo que me han hecho a mí".
Rocío Flores recuerda que incluso intentó ponerse en contacto con su madre tras la emisión del primer programa para "tender puentes" y dar su versión, pero los productores le negaron esa oportunidad. "Literalmente me censuran", afirma, convencida de que si ella hubiera podido hablar aquel día, "se habrían quedado sin documental".
A pesar del sufrimiento, Rocío Flores se aferra al cariño de su familia, especialmente de su hermano David, con quien tiene un vínculo muy especial. "Me dijo que él sabía quién era yo y que no tenía que pasarlo mal por lo que dijeran otras personas", confiesa emocionada.
Tras la emisión completa del documental, Rocío Flores tomó la decisión de emprender acciones legales, lo que provocó un reencuentro con su madre después de años sin verse. Un cara a cara del que la joven habla con dolor: "No entendí nada de ese día. Yo salí de allí destruida y lo que vi de ella era... No entendí absolutamente nada. Fue surrealista".
Aunque reconoce que hay muchas cosas que aún no ha sanado, Rocío Flores se muestra orgullosa de sí misma y de haber demostrado que no es "como se me estaba pintando". Un proceso de superación que le ha costado mucho, pero que le ha permitido sobrevivir a una de las situaciones más duras de su vida.











