La innovación se ha convertido en una necesidad apremiante para hacer frente a los desafíos globales y locales que enfrentan las sociedades en la actualidad. Desde el cambio climático hasta los avances tecnológicos, la capacidad de adaptarse, reinventarse y ofrecer soluciones creativas es fundamental para el progreso y el desarrollo sostenible.
En este contexto, el papel de la innovación en el ámbito educativo adquiere una importancia crucial. Tal como señala Francesc Pedró, director del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Unesco IESALC), "la innovación educativa para la sostenibilidad no es un lujo académico, sino una necesidad existencial". Formar estudiantes capaces de pensar de manera crítica, innovadora y adaptarse a los cambios es tan importante como enseñar materias tradicionales, ya que el futuro pertenece a quienes sepan transformar el conocimiento en soluciones concretas.
La innovación va más allá de la simple creación de nuevos productos o el uso de tecnología avanzada. Implica aprender a cuestionar lo establecido, encontrar soluciones donde antes solo había problemas y fomentar una cultura de mejora continua, investigación y emprendimiento. Tal como afirma Cristhian Uriona, decano académico de Unifranz, "los estudiantes no solo deben comprender la teoría, sino también diseñar soluciones viables que puedan implementarse en un contexto real, lo que fortalece su aprendizaje y les brinda una visión más amplia de su futura profesión".
Sin embargo, implementar la innovación no está exento de desafíos. La falta de recursos, la resistencia al cambio y la desconexión entre academia, gobierno, empresa y sociedad son algunas de las barreras que deben superarse. Para ello, se requiere de políticas, inversión, colaboración multisectorial y la creación de espacios que incentiven la creatividad, la investigación y la experimentación.
La innovación, entendida como un motor de creatividad, eficiencia, sostenibilidad y desarrollo, se ha convertido en un pilar clave para el progreso de las sociedades. Lejos de ser un lujo o una opción secundaria, innovar es reinventar la forma de conocer, aprender y actuar, transformando realidades y preparando a las generaciones futuras para enfrentar los desafíos del mañana.












