La increíble historia de Casapueblo, la escultura habitable de Carlos Páez Vilaró
Casapueblo, la emblemática construcción de Punta del Este, es mucho más que una simple casa. Es una obra de arte en sí misma, fruto de la visión y el trabajo incansable de uno de los artistas plásticos más reconocidos de Uruguay, Carlos Páez Vilaró.
Durante 36 años, Páez Vilaró construyó esta imponente estructura sin líneas rectas, una verdadera "escultura habitable" que se alza sobre los acantilados de Punta Ballena. Comenzó en 1958 con una pequeña casita de lata y, a medida que vendía sus obras, iba comprando materiales y ampliando la construcción, dándole formas orgánicas y sinuosas que imitaban la naturaleza.
"Él siempre le decía a los periodistas que había sido un insolente al tirarse al océano sin saber nada. Eso era lo que él decía cuando se refería a la arquitectura, porque sin ser arquitecto se animó a todo", recuerda María Dezuliani, directora del Museo de Casapueblo.
Páez Vilaró nunca dio por terminada su obra maestra. Fue la Intendencia de Maldonado la que, alrededor del año 2000, decidió que Casapueblo no podía crecer más. Se hizo entonces un relevamiento final de la estructura, que llegó a tener 13 pisos y una parte convertida en hotel.
Aun después de la muerte del artista en 2014, Casapueblo sigue siendo un icono de Punta del Este y un centro cultural y turístico que atrae a miles de visitantes. En su interior, el Museo Taller exhibe las pinturas, cerámicas y esculturas de Páez Vilaró, y en las terrazas se lleva a cabo diariamente la Ceremonia del Sol, un ritual que rinde homenaje al astro rey.
La increíble historia de Casapueblo es la de un artista que desafió las convenciones arquitectónicas y construyó, con sus propias manos, una obra maestra que se ha convertido en un símbolo de la creatividad y la perseverancia.












