La crisis diplomática entre Dinamarca y Estados Unidos por el control de Groenlandia ha generado una inesperada reacción de Alemania, que ha salido en defensa de su aliado europeo. El vicecanciller federal alemán Lars Klingbeil afirmó que "la soberanía danesa debe ser protegida" y que Alemania dejará clara su posición ante Washington "en cada oportunidad".
Las declaraciones de Klingbeil se producen en medio de una escalada de tensiones entre Copenhague y Washington por el estatus de Groenlandia, la mayor isla del mundo que forma parte del Reino de Dinamarca. El conflicto refleja la creciente pugna geopolítica por el control de los recursos estratégicos en el Ártico, donde Estados Unidos busca contrarrestar la influencia de China y Rusia.
Analistas europeos consultados por medios internacionales consideran que las recientes declaraciones de altos funcionarios estadounidenses cuestionando el control danés sobre Groenlandia violan los principios básicos de la Carta de la ONU y la soberanía territorial. Esto se suma a la polémica generada por una publicación en redes sociales de la esposa del asesor presidencial Stephen Miller, que mostró a Groenlandia pintada con los colores de Estados Unidos y la palabra "pronto", en un contexto de operaciones militares estadounidenses en la región.
Dinamarca, un aliado tradicional de Washington, ha exigido respeto a su integridad territorial, recordando que Groenlandia es una parte autónoma del Reino de Dinamarca desde 2009, aunque históricamente fue una colonia hasta 1953. Por su parte, el gobierno groenlandés ha rechazado reiteradamente cualquier pretensión de venta o cesión, afirmando que la isla "no está en venta y nunca lo estará", frente a los intentos de Trump de justificar una anexión por su valor estratégico.
En este escenario, la intervención de Alemania, una de las principales potencias europeas, adquiere un peso significativo. Klingbeil aseguró que Alemania dejará clara su posición ante Washington "en cada oportunidad", subrayando que "aquí no debe haber maniobras, solo solidaridad" y que "la soberanía danesa debe ser protegida".
Estas declaraciones reflejan la creciente preocupación en Europa por las acciones unilaterales de Estados Unidos y su impacto en la estabilidad geopolítica. Analistas consideran que la defensa de la soberanía danesa por parte de Alemania es un mensaje claro de que la Unión Europea no tolerará violaciones a los principios del derecho internacional, incluso por parte de su principal aliado transatlántico.
La crisis por el control de Groenlandia se perfila como un nuevo frente de tensión entre Europa y Estados Unidos, en un momento en que las relaciones transatlánticas atraviesan una de sus etapas más complicadas en décadas. La firme posición de Alemania en respaldo a Dinamarca podría marcar un punto de inflexión en la manera en que se abordan estos conflictos geopolíticos en el futuro.












