Una serie de correos electrónicos a los que accedió El Observador revelan que los socios de Conexión Ganadera y Pasfer, incluidos Pablo Carrasco, Ana Iewdiukow y Daniela Cabral, estaban al tanto de la grave situación financiera que atravesaba Conexión Ganadera, al menos un mes antes de la muerte de su fundador, Gustavo Basso.
Los correos muestran que Cabral, esposa de Basso, le advertía a Iewdiukow sobre la falta de liquidez y los problemas para hacer frente a los pagos y cancelaciones, en un contexto de caída del Grupo Larrarte y una corrida en el sector de las inversiones ganaderas.
A pesar de estas evidencias, tanto Cabral como Iewdiukow y Carrasco declararon en Fiscalía que el único que conocía la situación financiera de Conexión Ganadera era Basso, y que ellos tenían otros roles en la empresa.
Los correos también revelan que Pasfer, la empresa de Maximiliano Rodríguez que era tomadora de ganado de Conexión Ganadera, era manejada desde el escritorio rural de Florida, donde todos los mandos medios que trabajaban allí estaban al tanto. Esto contradice las declaraciones de Rodríguez y de un socio suyo, quienes afirmaron no tener relación con Basso.
Además, los intercambios de mails muestran un entramado de operaciones entre ambas empresas, con trasiego de ganado, transferencias y cubrimiento de fideicomisos, lo que evidencia que eran manejadas como una sola.
El fiscal de Lavado, Enrique Rodríguez, presentó la solicitud de imputación para el dueño de Pasfer por los delitos continuados de apropiación indebida y falsificación ideológica por particular, en el marco de esta investigación.












