El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha insistido en que la república islámica "no cederá" ante los manifestantes antigubernamentales, a quienes calificó de "vándalos" y "saboteadores" en un discurso transmitido este viernes por la televisión estatal.
En sus primeras declaraciones sobre las crecientes protestas contra el gobierno que comenzaron a finales del pasado mes de diciembre, Jamenei afirmó que las manos de Donald Trump "están manchadas con la sangre de más de un millar de iraníes" y vaticinó que el "arrogante" presidente estadounidense será "derrocado", como lo fue la dinastía imperial que gobernó Irán hasta la revolución de 1979.
Las protestas en Irán se han extendido por todo el país desde finales de 2022, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos al gobierno desde la revolución islámica de 1979. Los manifestantes han denunciado la corrupción, la mala gestión económica y las restricciones a las libertades impuestas por el régimen teocrático.
Jamenei, quien tiene la última palabra en los asuntos de Estado en Irán, ha acusado a los "enemigos" del país, incluidos Estados Unidos y sus aliados, de estar detrás de los disturbios. En su discurso, el líder supremo reiteró que el gobierno no cederá ante lo que calificó de "vándalos" y "saboteadores" que buscan desestabilizar al país.
Las declaraciones de Jamenei se producen en un momento de gran tensión en Irán, donde las fuerzas de seguridad han reprimido violentamente las protestas, dejando cientos de muertos y miles de detenidos, según organizaciones de derechos humanos.
A pesar de la dura posición del líder supremo, los manifestantes han continuado desafiando al gobierno, exigiendo cambios políticos y sociales profundos. La crisis en Irán sigue siendo un foco de atención internacional, con llamados a la contención de la violencia y a la apertura de un diálogo entre el gobierno y la oposición.












