El reporte elaborado por expertos señala que el Acuerdo de Paz de Washington, firmado en 2025 entre la República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda, está experimentando desacuerdos y retrasos en su implementación.
Uno de los principales problemas que enfrenta el proceso de Doha, con la mediación de Qatar, es la dificultad para llegar a un consenso sobre las demandas de la AFC/M23. Por otro lado, el proceso de Washington se ha visto lastrado por las diferentes interpretaciones del Acuerdo, en particular la responsabilidad de neutralizar a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y la retirada de elementos del ejército ruandés del territorio congoleño.
Según los expertos, uno de los principales puntos de discordia es la secuencia de medidas descrita en el concepto general de operaciones, incluyendo la sincronización de plazos, para ejecutar esas dos acciones. Ruanda se niega a cumplir con lo acordado, mientras que la RDC denuncia la mala fe del país vecino, que continúa brindando apoyo a la AFC/M23 en su ocupación de zonas del este congoleño.
Kinshasa incluso sostuvo que tres nuevos batallones ruandeses respaldan los más recientes avances de los insurgentes, que desde inicios de diciembre han provocado el desplazamiento de más de 500 mil personas y la muerte de unos mil 500 civiles.
La persistente desconfianza, la retórica belicosa y las acusaciones mutuas de violaciones del alto el fuego continúan poniendo en peligro las acciones para la paz, según el reporte. Esto evidencia la complejidad de la situación y la necesidad de un diálogo constructivo y compromisos firmes por parte de ambas partes para lograr una implementación efectiva del Acuerdo de Paz.











