El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves su intención de reunirse con la opositora venezolana María Corina Machado en Washington D.C. la próxima semana.
"Es una persona muy agradable... Entiendo que viene la semana que viene y espero saludarla, y he oído que quiere hacerlo, es un gran honor", declaró Trump al ser consultado por Machado en una entrevista concedida a Sean Hannity, de la cadena Fox News.
La reunión entre Trump y Machado se produce en un momento de gran tensión política en Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro enfrenta una profunda crisis económica y social. Trump ha sido un crítico acérrimo del régimen venezolano y ha impuesto sanciones a altos funcionarios del gobierno.
Según Trump, la reunión con Machado se enmarca en los esfuerzos de su administración por "reconstruir" Venezuela. "Tenemos que reconstruir el país. No podrían tener elecciones, ni siquiera sabrían cómo hacerlo ahora mismo (...) vamos a reconstruir el país, y en última instancia, tendremos elecciones", apuntó el presidente estadounidense.
Durante la entrevista, Trump también anunció que su gobierno tomará el control operativo sobre la gestión de los hidrocarburos en Venezuela, vinculados a los intereses estadounidenses. Indicó que para ejecutar este plan, se ha programado una sesión de trabajo con los líderes de las compañías más influyentes de la industria a nivel global, y que comenzará con la reunión que sostendrá con empresarios en la Casa Blanca este viernes.
"Nosotros nos encargaremos del petroleo. Mañana me reuniré con todos los grandes ejecutivos petroleros. Van a entrar y van a reconstruir toda la infraestructura petrolera", sentenció Trump.
La noticia de la reunión entre Trump y Machado ha generado gran expectativa en la oposición venezolana, que ve en este encuentro una oportunidad para presionar al régimen de Maduro y avanzar hacia una solución a la crisis política del país. Sin embargo, expertos advierten que las declaraciones de Trump sobre la "reconstrucción" de Venezuela podrían interpretarse como una injerencia en los asuntos internos del país.











