Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia, ha convocado a nuevas protestas masivas este jueves en Irán, en medio de la oleada de manifestaciones que se han extendido por todo el país durante casi dos semanas. Desde su exilio en Estados Unidos, Pahlavi ha afirmado que la participación en las recientes protestas ha sido "sin precedentes" y que el "régimen está profundamente asustado" e intenta cortar el acceso a internet para frenar las movilizaciones.
Nacido en Teherán en 1960, Reza Pahlavi era el heredero destinado a gobernar Irán, pero desde hace casi medio siglo no vive allí. Ahora, con las manifestaciones que se están produciendo por toda la nación persa, ha vuelto a presentarse como una alternativa en caso de que hubiera un cambio de régimen.
Pahlavi, de 65 años, insiste en que esta nueva confianza surge de las lecciones aprendidas en el exilio y de lo que él denomina la "misión inconclusa" que dejó su padre, el sha Mohamed Reza Pahlavi, quien gobernó el país con el respaldo de Estados Unidos de 1941 a 1979, hasta que fue derrocado por la Revolución Islámica.
Desde entonces, Pahlavi se ha convertido en uno de los más reconocidos críticos del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien gobierna Irán desde 1989. Considera que la República Islámica está en su posición más débil después de los ataques israelíes y de que el expresidente Trump haya advertido que intervendrá en Irán si siguen muriendo manifestantes.
Pahlavi afirma que Irán debe ser un estado democrático y secular, donde la religión esté separada del Estado. Aunque ha presentado un plan de 100 días para un gobierno interino, asegura que la decisión final sobre la forma de gobierno que debería tomar Irán le corresponde al pueblo iraní y que no se postulará a ningún cargo político.
Sin embargo, enfrenta grandes desafíos, como la ausencia de una base popular real dentro de Irán y las profundas divisiones entre las corrientes de la oposición en el extranjero. Además, su acercamiento con Israel puede conducir a la pérdida de apoyo popular, especialmente entre los grupos conservadores o nacionalistas que ven a ese país como un enemigo estratégico.
Mientras tanto, las masivas protestas en Irán continúan, con enfrentamientos en el Gran Bazar de Teherán y cortes de internet en todo el país, en un intento del gobierno por frenar las movilizaciones.











