La batalla legal entre el multimillonario Elon Musk y la empresa creadora de ChatGPT, OpenAI, ha dado un paso decisivo luego de que una jueza federal de Estados Unidos autorizara que el caso avance a juicio. Musk, cofundador de OpenAI, acusa a la compañía y a su director ejecutivo, Sam Altman, de haber traicionado el objetivo original de la organización al abandonar su modelo sin fines de lucro para transformarse en una empresa con fines comerciales.
La jueza de distrito Yvonne Gonzalez Rogers, del tribunal de Oakland, California, determinó que existen pruebas suficientes para que un jurado evalúe los hechos. Según la magistrada, hay indicios de que los líderes de OpenAI habrían asegurado que la estructura sin fines de lucro se mantendría, lo que resulta central para la demanda presentada por Musk. El juicio está programado para marzo y podría marcar un precedente relevante en la industria tecnológica.
De acuerdo con la demanda, Musk afirma haber contribuido con aproximadamente 38 millones de dólares, cerca del 60% de la financiación inicial de OpenAI, además de aportar asesoramiento estratégico y prestigio público. Todo ello, sostiene, bajo la promesa de que la organización priorizaría el beneficio social por encima de las ganancias económicas. Sin embargo, el giro hacia lo comercial derivó en acuerdos multimillonarios con Microsoft y en una reestructuración interna que Musk considera una ruptura de ese compromiso inicial.
OpenAI, Sam Altman y el cofundador Greg Brockman niegan las acusaciones y califican la demanda como infundada, atribuyéndola a la rivalidad comercial de Musk, cuya empresa xAI compite directamente en el mercado de la inteligencia artificial generativa. Microsoft, también involucrada en el caso, solicitó que se desestimen los cargos en su contra por falta de pruebas.
El avance hacia un juicio convierte este conflicto en uno de los más relevantes del sector tecnológico, con posibles consecuencias legales, económicas y éticas para el desarrollo futuro de la inteligencia artificial. La resolución de este caso podría sentar un precedente importante sobre la responsabilidad y el rumbo que deben tomar las empresas de IA, especialmente aquellas que surgen de iniciativas sin fines de lucro.
La batalla entre Musk y OpenAI refleja las tensiones y desafíos que enfrenta la industria de la inteligencia artificial a medida que esta tecnología se vuelve cada vez más poderosa y lucrativa. El resultado del juicio tendrá un impacto significativo en la forma en que se desarrolla y se regula este campo en los próximos años.












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