Después de meses de roces, la relación entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y el expresidente estadounidense, Donald Trump, alcanzó un punto de quiebre que, según el diario The New York Times, llevó a Petro a considerar seriamente la posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra su país.
El origen del temor se remonta al pasado domingo, cuando Trump tildó a Petro de "enfermo" y lo acusó de fabricar cocaína para el mercado estadounidense. En un contexto de presión militar sobre la frontera con Venezuela, el republicano afirmó que una intervención en Colombia le sonaba "bien". Para Petro, estas palabras no fueron un exceso retórico, y expresó su preocupación de que Washington buscara vincularlo con el narcotráfico o con el régimen de Nicolás Maduro para justificar una operación en suelo colombiano.
Sin embargo, la tensión parece haber disminuido después de una llamada telefónica entre Petro y Trump. Según el Times, la conversación logró lo que los canales diplomáticos no habían podido, y se confirmó que ya se organiza una visita de Estado de Petro a Washington.
A pesar del alivio que generó esta llamada, la normalización de las relaciones sigue siendo una meta lejana. La crisis, que inició el 26 de enero cuando Petro prohibió el aterrizaje de aviones con deportados alegando tratos indignos, dejó cicatrices profundas, incluyendo un arancel del 25 % a las exportaciones colombianas que aún sigue vigente.
Asimismo, existe una especie de paradoja diplomática por resolver, ya que la visa de Petro fue cancelada por el Departamento de Estado en septiembre pasado. La logística de este encuentro pondrá a prueba la flexibilidad de la nueva administración Trump y la capacidad de negociación del Gobierno colombiano en temas de migración y seguridad.











