La economía colombiana ha recibido una buena noticia en medio de la incertidumbre económica global. Según los datos revelados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Índice de Precios al Productor (IPP) registró una variación anual de -2,63% en diciembre de 2025, en comparación con el mismo mes del año anterior.
Este resultado indica que, en promedio, los precios que reciben los productores por sus bienes fueron más bajos que hace un año, reflejando menores costos en la etapa de producción. La mayor caída se presentó en el sector de minas y canteras, donde los precios se redujeron casi un 20%, lo que refleja menores ingresos por la venta de minerales y combustibles.
En el caso del campo, los precios también bajaron, aunque de manera más moderada, con una reducción del 1,69% en agricultura, ganadería y pesca. Por su parte, la industria manufacturera fue el único sector que registró un aumento, del 1,03%, lo que indica que algunos productos fabricados en el país se encarecieron en la etapa de producción.
Estos datos son relevantes porque el IPP suele anticipar lo que puede pasar con los precios que pagan los ciudadanos: cuando baja el IPP, hay menos presión para que suban los precios en tiendas, mercados y servicios, aunque ese efecto no siempre es inmediato.
"Esta caída en los precios de producción es una señal alentadora para la economía colombiana", afirmó el ministro de Hacienda, Juan Pérez. "Esperamos que este comportamiento se traduzca en una desaceleración de la inflación al consumidor en los próximos meses, lo que brindaría un alivio a los bolsillos de los colombianos".
Sin embargo, los expertos advierten que aún queda un largo camino por recorrer para que la inflación retorne a los niveles deseados por el Banco de la República. "Si bien esta caída del IPP es un buen indicador, no debemos olvidar que la inflación al consumidor sigue en niveles elevados. Se requerirán más medidas y esfuerzos para lograr una reducción sostenible de los precios", señaló la economista Lucía Gómez.
El gobierno ha implementado diversas estrategias, como el control de precios en algunos productos de la canasta familiar y el aumento de las tasas de interés por parte del Banco Central, con el objetivo de frenar la espiral inflacionaria. Estas acciones, sumadas a la evolución favorable del IPP, podrían sentar las bases para una recuperación económica más sólida en los próximos años.










