Tras meses de tensos cruces de declaraciones y amenazas entre el expresidente estadounidense Donald Trump y el actual mandatario colombiano Gustavo Petro, las aguas parecen calmarse entre ambos líderes. En una inusual conversación telefónica este miércoles, Trump dijo que había sido "un honor" hablar con Petro, mientras que el colombiano defendió que "si no se dialoga, hay guerra".
La relación entre Trump y Petro se había deteriorado en los últimos meses, con el estadounidense llegando a calificar a Colombia como "un país muy enfermo, gobernado por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a EE.UU.". Incluso, Trump había insinuado la posibilidad de una acción militar contra el país.
Sin embargo, después de la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro, la situación parece haber dado un giro de 180 grados. Ambos mandatarios acordaron reunirse próximamente en la Casa Blanca, en un intento por recomponer los lazos entre Colombia y Estados Unidos.
Analistas políticos consideran que detrás de las duras declaraciones de Trump hacia Petro y Colombia, podría haber habido un plan para forzar un cambio de gobierno en el país vecino. La administración trumpista ha reconocido explícitamente que busca asegurar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental.
Ahora, con las aguas más calmadas, se espera que la visita de Petro a la Casa Blanca ayude a descomprimir la tensa relación entre ambos países. No obstante, expertos advierten que ni Petro ni Trump aceptan una sola declaración del otro, y que entienden esto como algo personal, por lo que la estabilidad de la relación bilateral aún podría estar en riesgo.











