El año 2026 se perfila como uno de los más ambiciosos para la exploración lunar en décadas. Mientras las grandes agencias espaciales como la NASA y China planean misiones tripuladas y robóticas, una nueva generación de empresas privadas intentará establecer su presencia en el satélite natural de la Tierra.
Blue Origin, Firefly, Intuitive Machines y Astrobotic son algunas de las compañías que preparan aterrizajes lunares en los próximos años, poniendo a prueba nuevas tecnologías y modelos de negocio.
La misión más esperada es la de Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos. Su módulo robótico Blue Moon Mark 1 despegará en un cohete New Glenn desde Cabo Cañaveral, posiblemente a inicios de 2026. El objetivo principal es demostrar tecnologías de aterrizaje de precisión y sistemas de propulsión que servirán para futuras entregas de carga, tanto comerciales como para la NASA.
Otra misión destacada es Blue Ghost M2, de la empresa estadounidense Firefly. Tras lograr un aterrizaje exitoso en 2025, la compañía busca consolidarse como proveedor recurrente de servicios lunares. El módulo será lanzado en un cohete Falcon 9 de SpaceX no antes del segundo trimestre de 2026 y apunta a un desafío mayor: aterrizar en la cara oculta de la Luna, algo que solo China ha conseguido hasta ahora.
Intuitive Machines también intentará su tercer alunizaje con la misión IM-3, luego de que sus dos intentos anteriores lograran llegar a la superficie pero con aterrizajes inestables. El módulo NOVA-C buscará posarse en la región de Reiner Gamma, una zona de la cara visible conocida por sus misteriosos patrones y su campo magnético local.
Por su parte, Astrobotic regresará a la Luna tras el fracaso de su primera misión en 2024. Su módulo Griffin-1 está programado para despegar no antes de julio de 2026 en un Falcon Heavy y llevará, entre otras cargas, un rover desarrollado por la empresa Astrolab.
Esta carrera espacial privada hacia la Luna refleja el creciente interés y las ambiciones de las empresas por explorar y explotar los recursos del satélite natural de la Tierra. Más allá de las misiones impulsadas por las grandes agencias, estas compañías buscan establecer una presencia duradera en la Luna, abriendo nuevas oportunidades comerciales y científicas.












