La modalidad conocida como "gota a gota" en Costa Rica ha escalado de un problema de altas tasas de interés a una red de endeudamiento extremo, violencia y pérdida de bienes, según advierte la Universidad Americana (UAM).
Según el informe, una deuda informal inicial de 100.000 (aproximadamente $160) puede dispararse a más de 7 millones (unos $11.000) en pocos meses, debido a las exorbitantes tasas de interés aplicadas por estos prestamistas informales.
Este tipo de préstamos, que se otorgan sin garantías ni contratos formales, se han vuelto cada vez más comunes en Costa Rica, especialmente entre personas que enfrentan dificultades económicas y no tienen acceso a créditos en el sistema financiero formal.
"Es una situación realmente alarmante. Estas deudas 'gota a gota' están arrastrando a muchas familias a la pérdida de sus bienes e incluso a la violencia", explicó Andrés Fernández, investigador de la UAM.
Según el estudio, los prestamistas informales suelen recurrir a métodos intimidatorios y amenazas para cobrar sus deudas, lo que ha generado un aumento de la violencia en algunas comunidades. Incluso se han reportado casos de secuestros y agresiones físicas.
"Muchas personas terminan entregando sus casas, vehículos, o incluso sus negocios para poder pagar estas deudas que se han disparado. Es una situación desesperante que está afectando seriamente a la sociedad costarricense", agregó Fernández.
Las autoridades costarricenses han intentado frenar esta problemática, pero los prestamistas informales han logrado adaptarse y continuar operando en las sombras. Expertos señalan que se requiere una estrategia integral que combine mayor control, educación financiera y opciones de crédito formal para las personas de bajos ingresos.
"Si no se toman medidas urgentes, el 'gota a gota' seguirá creciendo y arrastrando a más familias a la ruina. Es un problema que merece toda la atención del gobierno y la sociedad", concluyó el investigador de la UAM.










