El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que busca impedir que el gobierno de Donald Trump realice nuevas acciones militares en Venezuela sin permiso previo del Congreso. Esta decisión refleja una división incluso dentro del propio partido republicano del presidente, y marca un importante freno al poder del Ejecutivo sobre la política exterior.
La votación, que se realizó con un resultado de 52 a favor y 47 en contra, fue impulsada por el senador demócrata Tim Kaine y contó con el apoyo inesperado de cinco senadores republicanos, entre ellos Rand Paul, Lisa Murkowski y Susan Collins. Estos legisladores argumentaron que el Congreso debe recuperar su autoridad constitucional sobre los poderes de guerra, un tema que ha generado un intenso debate sobre los límites del poder presidencial.
La medida aprobada busca devolver al Congreso el poder de decidir cuándo y cómo se debe utilizar la fuerza militar en conflictos internacionales, informó The New York Times. Esto representa un revés para Trump, quien había sugerido que su administración podría mantener el control sobre Venezuela durante varios años.
Los demócratas anunciaron que planean presentar resoluciones similares para limitar la capacidad de acción del presidente en otros países como Cuba, México, Colombia y Groenlandia. El senador Rand Paul ya manifestó su intención de seguir apoyando estas iniciativas, destacando que el simbolismo de quién declara la guerra es fundamental para la democracia estadounidense.
La reacción del presidente no tardó en llegar. Trump atacó directamente a los miembros de su partido que votaron en su contra, calificando la Ley de Poderes de Guerra como un obstáculo para la seguridad del país. El mandatario defendió su autoridad como comandante en jefe y advirtió que la próxima semana se llevará a cabo una nueva votación clave sobre este mismo tema.
Esta división dentro del Partido Republicano refleja la creciente preocupación de algunos legisladores por el aumento del poder presidencial en materia de política exterior, especialmente después de los conflictos militares en Oriente Medio durante la administración Trump. La aprobación de esta resolución en el Senado es un claro mensaje de que el Congreso busca recuperar su rol constitucional en la toma de decisiones sobre el uso de la fuerza en el extranjero.











