Escasez de gas licuado en Cuba eleva a precios récord la venta informal de balitas y carbón
La falta de abastecimiento de gas licuado en Cuba ha generado una crisis en todo el país, con un impacto particularmente severo en las provincias orientales. La paralización del suministro oficial ha obligado a los ciudadanos a recurrir al mercado negro, donde los precios de las bombonas y el carbón se han disparado exponencialmente.
Según fuentes oficiales, el desabastecimiento se debe a problemas logísticos y de distribución, que han impedido que el gas llegue a amplias zonas de la isla. Esto ha provocado que miles de familias cubanas se queden sin acceso al combustible imprescindible para cocinar y calentar sus hogares.
"Hace más de un mes que no tenemos gas en casa. Hemos tenido que comprar balitas en el mercado negro a precios desorbitados, lo cual nos está generando un gasto extra enorme", comenta Juana, una ama de casa de Santiago de Cuba. "Muchas personas mayores y familias con niños pequeños lo están pasando realmente mal".
La escasez ha disparado el precio de las bombonas de gas en el mercado informal, llegando a alcanzar los 1.500 pesos cubanos, cuando el precio oficial es de apenas 80 pesos. Asimismo, el carbón también se ha encarecido de manera drástica, convirtiéndose en una alternativa cada vez más inaccesible para la población.
Expertos señalan que esta crisis del gas licuado se enmarca en un contexto de profunda escasez de combustibles y energía que afecta a Cuba desde hace años, agravada por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y los problemas logísticos derivados de la pandemia de COVID-19.
"La falta de gas licuado es solo la punta del iceberg de una crisis energética mucho más amplia en Cuba. El país lleva décadas luchando por garantizar el abastecimiento de combustibles básicos a su población", explica el analista económico Raúl Fernández.
Ante esta situación, el gobierno cubano ha tratado de implementar medidas paliativas, como la distribución de cocinas eléctricas subsidiadas y la promoción del uso de energías renovables. Sin embargo, los esfuerzos parecen insuficientes para hacer frente a una crisis que se ha vuelto cada vez más aguda y extendida.
Los habitantes de las provincias orientales de Cuba se enfrentan a un futuro incierto, con la incertidumbre de cuándo podrán volver a tener acceso regular al gas licuado. Mientras tanto, el mercado negro sigue siendo la única opción para muchos, a un costo cada vez más elevado para sus economías familiares.












