El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado la retirada de su país de 66 organizaciones internacionales, entre las que se incluyen 31 entidades de las Naciones Unidas. Esta medida sin precedentes profundiza el aislamiento de Estados Unidos en el escenario global.
La orden ejecutiva firmada por Trump determina que Estados Unidos se retirará de organismos como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, una de las instituciones multilaterales más importantes en la lucha contra el calentamiento global.
Esta decisión se enmarca en la política de "América Primero" impulsada por la administración Trump, que ha priorizado el unilateralismo y el rechazo a los acuerdos internacionales en favor de los intereses nacionales a corto plazo. Desde su llegada a la Casa Blanca en 2017, Trump ha retirado a Estados Unidos de importantes tratados como el Acuerdo de París sobre el Clima y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.
Los expertos advierten que esta nueva oleada de abandonos de organismos multilaterales debilitará aún más el liderazgo global de Estados Unidos y su capacidad de influir en la gobernanza internacional. Al mismo tiempo, abre la puerta a que otras potencias como China o la Unión Europea ocupen el espacio dejado por Washington en foros clave para abordar desafíos globales como el cambio climático, la salud pública o la seguridad.
"Trump está socavando sistemáticamente el sistema internacional basado en reglas que Estados Unidos ayudó a construir después de la Segunda Guerra Mundial", afirmó Richard Gowan, analista del think tank International Crisis Group. "Esto tendrá consecuencias a largo plazo para la influencia global de Estados Unidos".
La decisión de Trump se produce en un momento en que la credibilidad y el prestigio de Estados Unidos en el exterior se encuentran seriamente dañados por la polarización política interna, la gestión cuestionada de la pandemia de COVID-19 y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Analistas consideran que, más allá de los efectos inmediatos, el aislamiento progresivo de Estados Unidos en los foros internacionales podría tener un impacto negativo en su capacidad de defender sus intereses geoestratégicos y económicos a nivel global en los próximos años.








