En un encuentro de organizaciones de América Latina dedicadas a acompañar a madres jóvenes en situación de vulnerabilidad, se escucharon testimonios inspiradores sobre cómo estos programas han transformado la vida de mujeres como María, quien logró reconectarse con su esencia y encontrar un nuevo sentido a su vida.
La historia comienza en Cartagena, Colombia, donde la Fundación Juanfe nació hace más de 20 años con el objetivo de reducir la altísima mortalidad infantil. Pero pronto se dieron cuenta de que el problema iba más allá de los recién nacidos: detrás de muchos de esos casos había niñas y adolescentes que se habían convertido en madres, atrapadas en un ciclo de pobreza difícil de romper.
Así, Juanfe desarrolló un modelo integral que entiende que la pobreza no se frena solo con asistencia, sino con un acompañamiento profundo que incluye atención psicosocial, formación y empleo formal. Un enfoque que luego se replicaría en otros países de la región, como Chile y Panamá, adaptándose a las realidades locales.
En Chile, por ejemplo, donde las tasas de embarazo adolescente son más bajas, el foco se puso en otro grupo igualmente invisibilizado: mujeres de hasta 29 años que no estudian ni trabajan. La organización Soymás, liderada por Bárbara Etcheberry, implementó el modelo de Juanfe en el país, logrando transformar la vida de cientos de mujeres como María.
En un seminario realizado recientemente en Santiago, María compartió su testimonio frente a otras mujeres que la escuchaban atentas y emocionadas. Contó cómo su paso por Soymás le permitió reconectar con la mujer que es y darle un nuevo sentido a su vida. "Mis sesiones privadas de psicología fueron un pilar fundamental en mi proceso", relató. "Ahí pude desempolvar mi historia, comprender de dónde venían mis miedos, mis heridas, y dejar de culparme por situaciones que no dependieron de mí".
Además de la atención psicosocial, el modelo incluye formación y capacitación en oficios, y la inserción laboral formal, no como un punto de llegada definitivo, sino como el inicio de un proceso de autonomía económica. "Cuando una mujer sabe a qué tiene derecho y es capaz de sostener su hogar, nadie llega a decirle qué hacer ni a vulnerarla", explica Catalina Escobar, fundadora y directora ejecutiva de Juanfe.
Los datos internos de estas organizaciones muestran que, durante los primeros seis años tras la intervención, la mayoría de las mujeres posterga un segundo embarazo, priorizando su estabilidad y el bienestar de su primer hijo. Además, el impacto se extiende a su entorno cercano, generando un efecto multiplicador.
"Lo más increíble es que también sacan a sus mamás de los infiernos en los que viven", dice Escobar. "Se reconfiguran los núcleos familiares: la mujer provee, la madre cuida, el hijo crece en otro entorno. Aparecen, poco a poco, nuevas formas de familia y de futuro".
Estas historias de superación son un reflejo de cómo la inversión en la mujer puede transformar el mundo. Organizaciones como Juanfe, Soymás y Voces Vitales están demostrando que, con el acompañamiento adecuado, las madres jóvenes en situación de vulnerabilidad pueden reconstruir sus vidas, romper el ciclo de pobreza y convertirse en agentes de cambio para sus familias y comunidades.







