El mercado de las criptomonedas en Venezuela atraviesa un periodo de reconfiguración tras los recientes anuncios de acuerdos comerciales entre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el gobierno de los Estados Unidos. Según el economista Luis Oliveros, el auge de las criptomonedas en la esfera oficial venezolana tiene los días contados, ya que los "actuales arreglos petroleros" generarán que esa oferta de activos digitales "disminuya considerablemente".
Sin embargo, esta visión ha generado un intenso debate dentro del ecosistema nacional. Especialistas en el tema afirman que el uso de bitcoin y otras monedas digitales en Venezuela responde a necesidades estructurales de la población que trascienden la actividad gubernamental.
Daniel Arráez, economista y bitcoiner venezolano, cuestiona la idea de que el sector perderá fuerza. "Atribuirle al Estado venezolano la promoción de uso de monedas digitales no solo es una lectura errónea, sino que demuestra un sesgo a nivel de análisis", señaló. Para el especialista, la reducción en la oferta de USDT es un efecto esperado, pero no implica un cese de actividades.
Aníbal Garrido, asesor y entusiasta de bitcoin, coincide en que la adopción venezolana de criptomonedas surge "desde la calle" y no desde el discurso institucional. Según su visión, los acuerdos petroleros pueden alterar flujos macroeconómicos, pero no eliminan los incentivos del ciudadano común.
"El verdadero driver del ecosistema en Venezuela no es el petróleo ni el entusiasmo político, sino la ineficiencia estructural del sistema financiero tradicional. Mientras existan diferenciales cambiarios y restricciones para pagos internacionales, seguirá existiendo demanda por herramientas que reduzcan esas barreras", sentenció Garrido.
Si bien la menor circulación de activos digitales provenientes de la actividad estatal podría generar una contracción inicial, la base de usuarios en Venezuela parece estar lo suficientemente consolidada. La integración de bitcoin y monedas digitales en grandes comercios y empresas sugiere que el ecosistema ha alcanzado un nivel de especialización profesional que difícilmente retrocederá.
La evolución del mercado dependerá ahora de cómo se ajusten estas herramientas a un entorno donde el flujo de dólares en efectivo y el sistema bancario intentan recuperar espacio.







