Miles de agricultores franceses ingresaron este jueves a París a bordo de tractores para protestar contra la posible firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. La manifestación, a pesar de las advertencias del gobierno de que era "ilegal", tuvo lugar frente a monumentos emblemáticos como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo.
El Consejo de la UE podría adoptar el acuerdo este viernes, pese al rechazo de Francia. El sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de productos sudamericanos como carne, arroz, miel o soja, a cambio de la exportación de vehículos y maquinaria europea al Mercosur.
"Ya no será viable que nuestros jóvenes se instalen en las explotaciones", advirtió Pascal, un ganadero del centro de Francia, en referencia a las normas de producción del Mercosur, consideradas menos restrictivas y más competitivas.
Aunque los manifestantes aseguraron que no buscan generar disturbios, las autoridades habían prohibido el acceso de tractores a zonas sensibles como la presidencia, el Parlamento y el ministerio de Agricultura. Aun así, los agricultores lograron bloquear parcialmente la autopista A13 y llegar a algunas de estas áreas.
El gobierno francés calificó la acción de "ilegal" y advirtió que "bloquear parcialmente la autopista A13 o intentar llegar a la Asamblea Nacional sigue siendo ilegal". El ministerio del Interior confirmó la presencia de cerca de un centenar de tractores en París, aunque la mayoría fueron bloqueados en los accesos a la capital.
Las protestas no se limitaron a la capital, ya que agricultores, especialmente de la Coordinación Rural, también bloquearon carreteras y depósitos de combustible en el suroeste y este de Francia.
El acuerdo con el Mercosur enfrenta un rechazo transversal en la política francesa. El líder conservador Bruno Retailleau amenazó con una moción de censura si el país avala el tratado. Aunque Macron logró frenar la firma en diciembre, con apoyo de Italia, Roma podría ahora cambiar de postura tras nuevas concesiones de Bruselas.
Para calmar el malestar del sector, Francia suspendió por un año la importación de productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la UE, una medida que debe ser validada por Bruselas.












