El auge de la construcción de condominios verticales en Costa Rica ha empezado a erosionar uno de los principales atractivos que impulsó este tipo de desarrollos: las vistas panorámicas y la iluminación natural que ofrecen las alturas.
La proliferación de nuevas torres junto a edificios ya consolidados está cerrando el horizonte y desdibujando las promesas de amplias panorámicas que seducían a los primeros inquilinos. Esto ha llevado a que algunos arrendatarios busquen negociar rebajas en sus alquileres, aunque el marco legal es limitado para este tipo de reclamos.
Según expertos del sector inmobiliario consultados, los inquilinos que ven deteriorada la vista desde su vivienda debido a construcciones vecinas tienen un margen de maniobra reducido para exigir reducciones en el monto del alquiler. La Ley General de Arrendamientos Urbanos y Suburbanos no contempla disposiciones específicas sobre el desmejoramiento de una unidad por obstrucción de la vista.
No obstante, en el caso de alquileres "premium" en zonas exclusivas, donde los inquilinos pagan una prima por disfrutar de luz natural y privacidad, el impacto de la pérdida de vista podría justificar descuentos de entre 5% y 10% en el monto del arrendamiento. Pero cualquier ajuste queda sujeto a la voluntad del propietario.
Los expertos recomiendan que, al momento de firmar un contrato de alquiler, los interesados consignen expresamente que la vista es un elemento determinante para habitar la unidad. Esto les brindaría una base legal para eventualmente renegociar el precio si la panorámica se ve afectada por nuevas construcciones.
Asimismo, resaltan la importancia de consultar si la propiedad cuenta con servidumbre de vista, un gravamen que impone restricciones a la altura de futuras edificaciones colindantes para proteger el campo visual. Con la creciente aglomeración de torres, estos derechos se vuelven cada vez más relevantes.
En resumen, si bien el auge de los condominios verticales ha transformado el paisaje urbano costarricense, la erosión de uno de sus principales atractivos ha comenzado a generar retos tanto para inquilinos como para propietarios, quienes deberán buscar fórmulas contractuales y legales que preserven el valor de estas viviendas.









