La presencia e intereses de China en Groenlandia serían más limitados de lo que se ha afirmado, centrándose principalmente en el ámbito comercial y minero, con varios proyectos frustrados en los últimos años.
Si bien Pekín ha mostrado interés en participar en proyectos mineros e infraestructuras en la isla, la mayoría de estas iniciativas no han pasado de fases preliminares o han quedado bloqueadas por decisiones políticas, ambientales o de seguridad.
El principal vector del interés chino en Groenlandia ha sido la minería, en particular la búsqueda de minerales críticos como tierras raras, hierro, zinc, plomo, cobre o níquel. Sin embargo, el balance real muestra una presencia limitada y ningún gran proyecto en producción.
Casos como el de Kuannersuit, uno de los mayores yacimientos potenciales de tierras raras, donde la empresa china Shenghe Resources entró como accionista minoritaria, quedaron bloqueados en 2021 tras la decisión del Gobierno groenlandés de prohibir la explotación de minerales con contenido significativo de uranio.
Otros proyectos con participación china, como el de hierro de Isua o el de zinc y plomo en el fiordo Citronen, también acabaron frenados por diversas razones, entre ellas, la revocación de licencias y la venta de activos a otros inversores.
Más allá de la minería, la presencia china en Groenlandia se ha articulado sobre infraestructuras proyectadas, comercio, turismo y cooperación científica, con un perfil económico bajo y sostenido. El episodio más sensible fue en 2018, cuando una empresa estatal china fue preseleccionada para participar en la ampliación de varios aeropuertos, pero el proyecto quedó descartado por motivos de seguridad.
Donde sí existe una relación consolidada es en el comercio, especialmente en el sector pesquero, con China convirtiéndose en uno de los principales mercados para el marisco groenlandés. También se han desarrollado lazos en turismo e intercambios culturales.
El encaje de China en Groenlandia no puede entenderse sin el marco geopolítico que rodea a la isla. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, pero con un peso estratégico clave para Estados Unidos, que mantiene una presencia militar permanente y derechos de defensa desde la Guerra Fría. Washington lee con cautela cualquier avance chino en la región.
Además, existen límites estructurales que han contenido la proyección china, especialmente en el ámbito extractivo: altos costes, falta de infraestructuras, escasez de mano de obra y una regulación ambiental cambiante han frenado o bloqueado proyectos.
Desde la óptica groenlandesa, el interés chino se observa con cautela: si bien ofrece oportunidades económicas y comerciales, también introduce una dimensión geopolítica que puede aumentar la presión externa sobre la isla.











