La muerte de Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años, tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis el miércoles, ha generado una ola de conmoción y protestas en la ciudad.
Good, descrita por su familia y vecinos como una mujer "amorosa" y "amable", falleció durante un operativo de ICE que aún se encuentra bajo investigación. Según videos difundidos en redes sociales, agentes federales le exigieron bajarse de su camioneta, ella intentó arrancar, un agente forcejeó la puerta y otro, ubicado al frente del vehículo, disparó en repetidas ocasiones, lo que provocó que el auto terminara estrellado contra un poste de luz, con Good dentro.
Miles de personas se congregaron en el lugar del hecho para rendirle homenaje con flores, velas y mensajes escritos a mano, en una vigilia marcada por el dolor y la exigencia de justicia.
A pesar de esta evidencia gráfica, el presidente Trump ha optado por defender al agente del ICE calificando a Good como una "revoltosa" y afirmando que atropelló al oficial que le disparó, una versión que no compagina con las imágenes.
Por su parte, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazó categóricamente la narrativa federal, calificándola de "basura", en un incidente que ha reactivado las tensiones entre el gobierno estatal y la Administración Trump, particularmente en torno a la presencia de ICE en Minnesota.
El gobernador demócrata Tim Walz, excandidato vicepresidencial en 2024, ha denunciado las operaciones de ICE como un "espectáculo mediático" y, en meses pasados, calificó su accionar en el estado como un "acto de guerra". Esta confrontación se ha intensificado por la política migratoria de Trump hacia la comunidad somalí, que en Minnesota suma cerca de 84.000 personas, mayormente ciudadanas o residentes legales.
Desde el segundo semestre de 2025, ICE ha desplegado más de 2.000 agentes en el estado y reportado más de 400 arrestos, según datos federales, lo que ha generado un ambiente de tensión y desconfianza entre las autoridades locales y el gobierno federal.
La muerte de Renee Nicole Good ha reavivado el debate sobre los límites y el accionar de las agencias de inmigración, así como la necesidad de una mayor rendición de cuentas y transparencia en sus operaciones, en un contexto de creciente polarización política y social en torno a la política migratoria del país.












