Tras las celebraciones de fin de año, muchas familias mexicanas se enfrentan a la llamada "cuesta de enero", un periodo caracterizado por un mayor gasto y la necesidad de reajustar prioridades en el presupuesto.
De acuerdo con un reporte de la agencia de investigación de mercados Planning Quant, durante este periodo las familias concentran su gasto en lo más esencial, priorizando el pago de servicios básicos y la compra de despensa, seguido por compromisos financieros como deudas, colegiaturas y préstamos. En contraste, desembolsos considerados no urgentes, como ropa, regalos, tecnología o viajes, quedan en segundo plano, reflejando un consumo más cauteloso y enfocado en cubrir obligaciones inmediatas.
Para hacer frente a esta situación, las familias recurren principalmente a recursos propios, como ahorros y aguinaldo, además del uso de la tarjeta de crédito. Sin embargo, especialistas advierten que este último instrumento debe utilizarse con responsabilidad para evitar un mayor desajuste económico.
"Incluso las compras a meses sin intereses pueden convertirse en un problema si no se cumplen los pagos a tiempo, ya que terminan afectando directamente al bolsillo", señala Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM.
Además, estudios de la misma casa de estudios revelan que una mala administración del dinero puede tener consecuencias en la salud, pues el estrés financiero está relacionado con problemas como insomnio, dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, ansiedad, depresión e irritabilidad.
Ante este panorama, especialistas recomiendan tomar medidas preventivas como elaborar un presupuesto, llevar un registro detallado de ingresos y gastos, y priorizar el pago de deudas con altas tasas de interés, con el fin de hacer frente a la "cuesta de enero" de la manera más ordenada y saludable posible.










