La Unión Venezolana de Participación Política (UVP), una organización no gubernamental venezolana, ha pedido al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que abra un debate formal sobre la proliferación de armas de guerra en manos de grupos civiles en el país.
En un comunicado, la UVP expresó su profunda preocupación por la creciente presencia de armas de guerra, como fusiles de asalto y lanzagranadas, en posesión de civiles en Venezuela. Esto, según la organización, representa un grave peligro para la seguridad y estabilidad del país.
"Hemos visto con alarma cómo cada vez más grupos de la sociedad civil, algunos incluso vinculados a la delincuencia organizada, han logrado acceder a armamento pesado que debería estar restringido únicamente a las fuerzas de seguridad del Estado", señaló Mariana Hernández, directora ejecutiva de la UVP.
La ONG venezolana solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU que convoque a una sesión especial para abordar esta problemática y buscar soluciones efectivas que permitan recuperar el control sobre este tipo de armamento en manos de civiles.
"Es imperativo que la comunidad internacional preste atención a esta situación y ayude a Venezuela a implementar medidas urgentes para desmantelar estas redes de tráfico de armas y recuperar el monopolio legítimo de la fuerza por parte del Estado", agregó Hernández.
Según datos de la UVP, se estima que en Venezuela existen al menos 3 millones de armas en manos de la población civil, incluyendo fusiles de asalto, lanzagranadas, ametralladoras y otros armamentos de guerra. Esto representa un aumento significativo en comparación con años anteriores.
La organización advirtió que esta proliferación de armas pesadas en manos de civiles no solo representa un riesgo para la seguridad pública, sino que también puede facilitar la comisión de graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
"Hacemos un llamado urgente a la comunidad internacional para que intervenga y ayude a Venezuela a recuperar el control sobre estas armas de guerra. No podemos permitir que sigan cayendo en manos equivocadas y se conviertan en una amenaza para la estabilidad y la democracia en nuestro país", concluyó Hernández.









