La tripulación del petrolero confiscado por Estados Unidos se enfrenta ahora al riesgo de ser procesada judicialmente, según informó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
La administración estadounidense ha dejado claro que no tolerará el tráfico ilegal de petróleo y que aplicará con firmeza las sanciones a cualquier embarcación vinculada a Venezuela. Este es el caso del buque que fue incautado recientemente por las autoridades de EEUU.
El petrolero, cuyo nombre no ha sido revelado, fue confiscado por violar las sanciones impuestas por Washington a la industria petrolera venezolana. Según la portavoz Leavitt, la tripulación del barco ahora enfrenta el riesgo de ser llevada a juicio por su presunta participación en estas actividades ilegales.
Las sanciones estadounidenses contra Venezuela buscan limitar los ingresos del régimen de Nicolás Maduro, al restringir el comercio de crudo y derivados del país sudamericano. Sin embargo, algunas embarcaciones han intentado burlar estos controles, transportando petróleo venezolano de forma clandestina.
La Casa Blanca ha advertido que continuará vigilando de cerca cualquier intento de evadir las sanciones y que no dudará en tomar medidas enérgicas contra aquellos que participen en estas prácticas ilegales. La confiscación de este petrolero y el posible juicio a su tripulación serían una clara señal del compromiso de Estados Unidos por hacer cumplir sus restricciones comerciales contra el gobierno de Maduro.












