El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está considerando hacer una oferta para comprar Groenlandia, informó la Casa Blanca el miércoles. Sin embargo, tanto la población de la isla como el país que la controla, Dinamarca, han dejado claro que no están interesados en vender.
La idea de que Trump quiera adquirir Groenlandia, la isla más grande del mundo, ha sorprendido a muchos. Groenlandia es un territorio autónomo que pertenece a Dinamarca, y su población de aproximadamente 56.000 habitantes ha expresado repetidamente que no desean ser vendidos.
"Groenlandia no está en venta. Groenlandia no es danesa. Groenlandia es groenlandesa. Espero que no haya malentendidos al respecto", afirmó el primer ministro de Dinamarca, Mette Frederiksen, en declaraciones a la prensa.
La posibilidad de que Estados Unidos intente comprar Groenlandia se enmarca en un contexto geopolítico más amplio. La isla tiene una importancia estratégica debido a su ubicación en el Ártico, una región cada vez más disputada por las grandes potencias debido al deshielo y a las oportunidades de explotación de recursos naturales.
Además, Groenlandia alberga una base militar estadounidense, lo que convierte a la isla en un punto de interés para Washington. Sin embargo, la población local ha expresado su rechazo a cualquier intento de venta o adquisición de la isla por parte de Estados Unidos.
"Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Esto significa que Groenlandia tiene su propio gobierno y es responsable de la mayoría de sus asuntos internos y externos", explicó Frederiksen.
La idea de que Trump quiera comprar Groenlandia se suma a una larga lista de propuestas y acciones polémicas del mandatario estadounidense en política exterior. Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha protagonizado varios episodios que han generado tensiones con aliados tradicionales de Estados Unidos.
A pesar de la sorpresa y el rechazo inicial, es poco probable que la oferta de compra de Groenlandia prospere. La isla y Dinamarca han dejado claro que no están interesados en vender, y el presidente Trump deberá enfocar sus esfuerzos en otros asuntos de política internacional.











