La relación entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, atraviesa su momento más crítico tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Este suceso, resultado de una operación militar de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas, ha desencadenado un enfrentamiento diplomático directo y fuertes descalificaciones personales entre ambos mandatarios.
Gustavo Petro fue uno de los primeros líderes internacionales en reaccionar, calificando la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, como un "secuestro" y una "agresión aberrante". A través de sus redes sociales, el mandatario colombiano denunció que la acción violó la soberanía de Venezuela y el derecho internacional. Petro también alertó sobre bombardeos en territorio venezolano y solicitó de manera urgente la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU y de la OEA para proteger la paz en la región.
Por su parte, Donald Trump respondió con dureza durante una rueda de prensa en la que advirtió a Petro que debería "cuidar su trasero". El presidente estadounidense acusó al gobierno colombiano de permitir el funcionamiento de laboratorios de cocaína y afirmó que el petróleo venezolano debería regresar a las empresas de Estados Unidos para financiar la reconstrucción de ese país. Trump también cuestionó la legitimidad de Petro, vinculándolo con actividades del narcotráfico, lo que profundizó la fractura entre Bogotá y Washington.
Ante estas amenazas, Petro aseguró que defendería la soberanía nacional incluso retomando las armas si fuera necesario, recordando su pasado en el M-19. Mientras la Cancillería colombiana envió notas de protesta, el presidente convocó a movilizaciones masivas en la Plaza de Bolívar para rechazar la intervención extranjera.
Según fuentes de la Cancillería, la llamada telefónica entre Petro y Trump duró 15 minutos, en la que abordaron la situación política de Venezuela. El periodista Jimmy Ávila, de Blu Radio, reveló que "fue un poco difícil porque el presidente de los colombianos no habla inglés, pero tuvo el traductor y estuvieron hablando de esta situación, de estas marchas que se llevan aquí en Colombia y la importancia de empezar a respetar y lo que dijo el presidente fue esta nota de protesta rechazando las amenazas que hizo Donald Trump".
Ávila también señaló que "todo fue en cordialidad, pero obviamente como es característico en el presidente de los colombianos dejando claro el respeto por la soberanía y por Colombia. Lo que él ha dicho siempre sobre la soberanía y la democracia se respetan".
Esta crisis ha dejado la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos en un estado de incertidumbre total, marcando un punto de quiebre en la política exterior de ambos países.











