España detuvo la extradición de alias "Negro Willy" a Ecuador, argumentando problemas con las garantías y los tiempos establecidos. Sin embargo, el gobierno ecuatoriano asegura haber cumplido con todos los requisitos y solicita una revisión de la decisión.
El caso del narcotraficante conocido como "Negro Willy", cuyo verdadero nombre es Wilmer Zambrano Vélez, se ha convertido en un tenso punto de fricción entre España y Ecuador. Zambrano, uno de los principales cabecillas del Cartel de los Soles, fue detenido en Madrid en 2020 tras una operación internacional.
Ecuador solicitó de inmediato su extradición, con el objetivo de juzgarlo por delitos de narcotráfico, lavado de activos y asociación ilícita. Sin embargo, el proceso se ha visto obstaculizado por una serie de complicaciones.
Según las autoridades españolas, existen problemas con las garantías ofrecidas por Ecuador y con los plazos establecidos para el proceso de extradición. Específicamente, se menciona que las condiciones carcelarias en Ecuador no cumplirían con los estándares mínimos de derechos humanos, y que los tiempos de respuesta de la justicia ecuatoriana no serían los adecuados.
Por su parte, el gobierno de Ecuador ha insistido en que ha cumplido con todos los requisitos legales y ha ofrecido todas las garantías necesarias para asegurar el bienestar de Zambrano durante su eventual traslado y juicio en suelo ecuatoriano. Desde Quito, se ha solicitado una revisión exhaustiva de la decisión de España.
"Hemos cumplido con todos los procedimientos y garantías que se nos han solicitado. Creemos que la decisión de España de detener la extradición no está justificada y pedimos que se revise el caso con detenimiento", declaró el Ministro de Justicia ecuatoriano.
El caso del "Negro Willy" se enmarca en los esfuerzos de Ecuador por extraditar a varios narcotraficantes que han encontrado refugio en el exterior, especialmente en España. Estos esfuerzos forman parte de una estrategia más amplia del gobierno para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, que han golpeado duramente al país en los últimos años.
La decisión de España de detener la extradición ha sido recibida con preocupación tanto en Ecuador como en la comunidad internacional, que teme que este tipo de obstáculos puedan debilitar la cooperación judicial y dificultar la lucha contra el narcotráfico a nivel global.
Ahora, ambos países deberán encontrar una solución que permita avanzar en el proceso de extradición, respetando los derechos de todas las partes involucradas. El futuro del "Negro Willy" y la efectividad de la lucha contra el crimen organizado en la región dependerán, en gran medida, de cómo se resuelva este complejo caso.












