Una pareja de Florida tomó una dolorosa pero heroica decisión tras recibir un diagnóstico médico irreversible sobre su hija Haven. A las 14 semanas de gestación, los médicos les informaron que la niña tendría una enfermedad rara que limitaría su vida a solo unas horas después de nacer, incluso con soporte médico.
Ante este escenario, Catherine Mornhineway y Andrew Ford optaron por continuar con el embarazo con el objetivo de permitir la donación de los órganos de Haven para ayudar a otros recién nacidos en estado crítico. "Queríamos darle a Haven la oportunidad de hacer algo bueno con su corta vida", señalaron los padres.
Haven nació y vivió un breve periodo, el suficiente para que sus padres pudieran cargarla, acompañarla y despedirse. Tras su fallecimiento, el hospital HCA Brandon activó los protocolos necesarios para la donación de órganos, un proceso que requiere coordinación inmediata entre especialistas, hospitales y sistemas de trasplantes.
Gracias a esta donación, el hospital realizó el primer trasplante de corazón parcial exitoso en recién nacidos en el estado de Florida. El procedimiento permitió que otro bebé, que no contaba con alternativas viables, recibiera tejido cardíaco compatible y mostrara una evolución favorable tras la intervención.
La donación neonatal es poco frecuente y solo es posible en casos muy específicos, cuando existe un diagnóstico certero y se cumplen criterios médicos y legales estrictos. Requiere el consentimiento informado de los padres y la intervención de equipos especializados.
Especialistas señalan que estos procedimientos pueden marcar la diferencia para bebés que esperan una oportunidad de vida y no cuentan con donadores compatibles a tiempo. La decisión de Catherine y Andrew de continuar con el embarazo de Haven para permitir la donación de sus órganos es un acto de amor y generosidad que ha salvado otra vida.












