La huida del presidente del Consejo de Transición del Sur (CTS) de Yemen, Aidarous Al Zubaidi, hacia Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha profundizado la crisis del proyecto separatista en el sur del país. Al Zubaidi, considerado una figura clave del movimiento separatista apoyado por EAU, abandonó el puerto de Adén bajo un operativo marítimo y aéreo supervisado por oficiales emiratíes.
Las autoridades yemeníes informaron que el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad Al Alimi, revocó la membresía de Al Zubaidi y ordenó su remisión a la Fiscalía General bajo cargos de "alta traición". Según el portavoz de la coalición saudita, Turki Al Malki, la salida de Al Zubaidi se produjo la noche del 7 de enero a bordo de la embarcación Bamedhaf, que zarpó del puerto de Adén con destino a Somalilandia y navegó con su sistema de identificación apagado.
El buque arribó al puerto de Berbera (en Somalia), desde donde Al Zubaidi fue trasladado en avión a Abu Dabi, tras mantener contacto directo con el comandante de las operaciones conjuntas de EAU, general Awad Musleh Al Ahbabi. La aeronave utilizada, un Iliushin, partió hacia una terminal aérea militar emiratí, reforzando los indicios de una evacuación organizada y protegida por EAU.
La fuga de Al Zubaidi evidencia la fragilidad de estos liderazgos tutelados por potencias extranjeras, incapaces de sostenerse sin protección militar, logística y política. El CTS y su liderazgo no surgieron como expresión orgánica del pueblo yemení, sino como una construcción político-militar promovida por EAU, en coordinación con sectores de la coalición saudita, para contrarrestar la legitimidad y la expansión política y territorial del movimiento Ansar Allah (también conocidos como rebeldes hutíes).
La Revolución liderada por la familia Al Houti, con fuerte arraigo social, religioso y nacional, ha desafiado el orden impuesto desde el exterior, lo que llevó a la creación de estructuras paralelas como el CTS, destinadas a dividir Yemen, debilitar su soberanía y facilitar el control de puertos, rutas estratégicas y recursos energéticos.
La huida de Al Zubaidi, lejos de ser un hecho aislado, evidencia la fragilidad de estos liderazgos tutelados, incapaces de sostenerse sin protección militar, logística y política extranjera. La crisis en el sur de Yemen se profundiza, mientras el país sigue inmerso en un conflicto que ha dejado miles de muertos y una grave crisis humanitaria.









