El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre posibles medidas relacionadas con el petróleo de Venezuela ha abierto un debate entre analistas sobre el verdadero impacto que esto podría tener en el mercado estadounidense.
Si bien la magnitud del volumen de petróleo involucrado es significativa, los expertos coinciden en que el efecto final en el mercado energético de Estados Unidos sería limitado. Esto se debe a diversos factores que entran en juego, más allá de la simple ecuación de oferta y demanda.
"Venezuela tiene una capacidad de producción petrolera importante, pero en los últimos años ha visto una caída dramática en su output debido a la crisis económica y política que atraviesa el país", explica Javier Rodríguez, analista senior de energía en una consultora internacional. "Recuperar esos niveles de producción no será algo sencillo ni a corto plazo".
Según datos oficiales, la producción de crudo en Venezuela se ubicó en poco más de 700.000 barriles diarios a finales de 2019, muy lejos de los más de 3 millones de barriles que llegó a producir en el pasado. "Incluso si se levantaran algunas sanciones, la capacidad de Venezuela de incrementar rápidamente su oferta es limitada por temas logísticos, de inversión y mantenimiento de sus instalaciones", agrega Rodríguez.
Otro factor a considerar es que, en caso de un eventual incremento de la oferta venezolana, esto podría generar tensiones con otros países de la OPEP que han recortado su producción para sostener los precios, como Arabia Saudita o Rusia. "Habría que ver cómo reaccionarían esos actores clave del mercado petrolero global", señala el analista.
En definitiva, si bien el anuncio de Trump ha reabierto el debate sobre el potencial petrolero de Venezuela, los expertos coinciden en que el impacto real a corto plazo sería acotado. "Venezuela sigue siendo un actor relevante, pero su capacidad de influir en el mercado global es hoy mucho más limitada que en el pasado", concluye Rodríguez.












