El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció este miércoles que su país tiene la intención de mantener un control significativo sobre la industria petrolera venezolana, incluyendo la supervisión de la venta de la producción del país. Estas declaraciones se producen en medio de la expectación e incertidumbre generada por los planes de la Casa Blanca tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses el pasado sábado.
Según Wright, Estados Unidos comercializará el crudo acumulado y almacenado de Venezuela, así como la futura producción que salga del país. Las ventas serían gestionadas por la administración estadounidense y los fondos se depositarían en cuentas controladas por el gobierno de Estados Unidos, desde donde se transferirían a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano.
"Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que son absolutamente necesarios en Venezuela", explicó el secretario de Energía.
Por su parte, Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) confirmó que se encuentra en negociaciones con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales existentes entre ambos países. Pdvsa aseguró que este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales como Chevron.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya había anunciado el martes que Venezuela le entregaría a su país entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, valorados en alrededor de $2.800 millones. Esto se ve como una buena noticia para las refinerías estadounidenses, que podrían procesar este crudo pesado y reducir los precios de la gasolina y el diésel para los consumidores.
Según el secretario de Estado, Marco Rubio, el plan de Estados Unidos para Venezuela incluye tres fases: estabilización, recuperación y transición. En la fase de recuperación, Rubio aseguró que se asegurará que las empresas estadounidenses, occidentales y otras tengan acceso al mercado venezolano de una manera justa.
Estas declaraciones representan una de las mayores transformaciones económicas en la historia reciente de Venezuela, aunque aún no está claro bajo qué autoridad legal operaría el gobierno estadounidense para supervisar las ventas de petróleo venezolano.












