El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves una resolución destinada a impedir nuevas acciones militares de la Administración Trump en Venezuela, en un acto poco habitual que busca reafirmar el papel del Congreso en la autorización del uso de la fuerza.
La iniciativa salió adelante por un ajustado margen de 52 votos a favor y 47 en contra, con el respaldo de todos los senadores demócratas y de cinco republicanos. Esta votación llega apenas días después de la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a territorio estadounidense, un golpe que fue celebrado inicialmente por buena parte del Partido Republicano.
Sin embargo, el debate posterior ha evidenciado crecientes recelos ante la posibilidad de que la Casa Blanca avance hacia una implicación militar abierta y prolongada en Venezuela sin el aval explícito del Capitolio. Aunque la resolución tiene un carácter simbólico y no impone límites legales inmediatos al presidente, su significado político es claro: es la primera vez, en el segundo mandato de Trump, que el Senado aprueba una medida para contener su margen de maniobra militar en política exterior.
El senador republicano Todd Young, uno de los que apoyó la iniciativa, advirtió de que una intervención prolongada en Venezuela iría en contra de la promesa de Trump de poner fin a las guerras interminables de Estados Unidos. Ese argumento ha ganado peso entre sectores del Partido Republicano que, hasta ahora, habían confiado en que el presidente no ordenaría una escalada unilateral.
Desde la Administración, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha tratado de contener la revuelta republicana. En sus comparecencias ante senadores y representantes, defendió que la operación contra Maduro fue una actuación de carácter policial, con apoyo militar limitado, destinada a ejecutar una orden judicial del Departamento de Justicia contra el dirigente venezolano y su esposa, Cilia Flores, acusados en Estados Unidos de delitos de narcotráfico y armas.
Para los demócratas, la votación supone una victoria política en un momento de desconcierto interno tras la operación. Algunos sectores del partido consideran ilegal la actuación y critican abiertamente la promesa de Trump de "dirigir" Venezuela durante un periodo indefinido. Ya se preparan nuevas iniciativas para limitar futuras intervenciones, no solo en Venezuela, sino también frente a otros escenarios sensibles del entorno geopolítico de Estados Unidos.










