Los países de la Unión Europea (UE) mantienen todavía cuestiones abiertas sobre las salvaguardias para los agricultores europeos en el acuerdo de asociación negociado con el Mercosur, sobre cuya firma se espera que se pronuncien el viernes.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, reconoció en una rueda de prensa que "todavía hay cuestiones sobre las salvaguardias". Al mismo tiempo, destacó que muchos ministros mencionaron "las oportunidades" del acuerdo, que son "especialmente importantes en estos tiempos geopolíticos tan turbulentos".
La ministra chipriota de Agricultura, Maria Panayiotou, confirmó que los embajadores de los Veintisiete abordarán el acuerdo con el Mercosur el viernes. "Es un acuerdo comercial importante, pero lo que también es importante para nosotros es asegurarnos de que se escuchen muy bien las preocupaciones de los agricultores", aclaró.
Panayiotou afirmó que en representación de los ministros de Agricultura, "queremos asegurarnos de que existan las salvaguardias que necesitamos para nuestros agricultores". "Necesitamos una red de seguridad para nuestros agricultores, y esperaremos a ver el resultado de las discusiones del viernes", señaló.
Por su parte, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, dejó claro que los socios de la UE valoran "una cosa en particular en este mundo turbulento, una cosa por encima de todas, y esa es la credibilidad". "Debemos salvaguardar esta valiosa moneda manteniéndonos como un socio comercial fiable y de confianza", consideró.
Sefcovic garantizó que "el objetivo general de todos nosotros es alcanzar un acuerdo beneficioso para todas las partes que nunca perjudique a las empresas de la UE". "En el caso del Mercosur, no nos limitamos a escuchar las preocupaciones. Fuimos más allá que nunca con una serie de herramientas específicas sin precedentes", indicó en referencia a las salvaguardias.
Preguntado por si los Estados miembros votarán sobre la firma del pacto el viernes, Sefcovic pidió "esperar a la decisión", y recordó que es necesario el apoyo de la mayoría cualificada de los Estados miembros. En diciembre no pudo salir adelante la votación del texto teniendo en cuenta que Francia mantenía sus reservas y que Italia alegó que necesitaba más tiempo para abordar las dudas de sus agricultores.












