Estados Unidos acaba de actualizar sus guías alimentarias nacionales, con cambios que generan preocupación entre expertos en nutrición. La nueva "Pirámide Alimentaria" pone a la carne roja, los lácteos enteros y las grasas saturadas casi en la cima, revirtiendo décadas de recomendaciones de limitar su consumo.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., presentó las nuevas directrices bajo el lema "Hacer a América Saludable otra vez". Según Kennedy, este representa "la reconfiguración más significativa de la política nutricional federal en décadas", con el objetivo de "volver a la comida real" y combatir los alimentos ultraprocesados.
Las guías ahora enfatizan el consumo de "proteínas de alta calidad y densas en nutrientes", tanto de origen animal como vegetal, combinadas con "grasas saludables" provenientes de alimentos enteros como huevos, pescados, carnes, lácteos y frutos secos. También proponen priorizar los granos integrales por sobre los refinados, y limitar drásticamente los carbohidratos procesados, los azúcares añadidos y los aditivos artificiales.
Para Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), "conceptualmente la carne roja es un muy buen alimento, buena proteína, excelente en hierro y vitamina B12". Sin embargo, la nutricionista Mónica Katz advierte que "no todas las grasas son buenas" y que "hay mucha evidencia de que las grasas saturadas aumentan la enfermedad cardíaca y cardiovascular".
Estas nuevas guías tendrán un impacto global, incluyendo en Argentina, donde se está revisando actualmente la propia normativa nutricional. Expertos señalan que las directrices estadounidenses son "las más fuertes" y que "orientan la educación alimentaria de la población, pero también las políticas públicas nutricionales".











