El Ministerio de Transportes de Rusia denunció hoy la "intercepción ilegal" del petrolero 'Marinera' que navegaba bajo bandera rusa en aguas internacionales, hecho que calificó de ilegal al contravenir la Convención de Naciones Unidas de 1982 sobre la navegación en mar abierto.
Según el comunicado del Ministerio, el buque fue interceptado por la Guardia Costera de EE.UU. "sobre las 15 horas de Moscú en mar abierto y fuera de los límites de las aguas territoriales de país alguno", lo que provocó la pérdida de comunicación con el navío.
El Ministerio argumentó que el petrolero 'Marinera' recibió el pasado 24 de diciembre de 2025 "el permiso temporal para la navegación bajo la bandera de Rusia, otorgado sobre la base de la legislación rusa y las normas del derecho internacional". Señalaron que "en mar abierto se aplica el régimen de libertad de navegación y ningún Estado tiene derecho a aplicar la fuerza contra buques registrados adecuadamente en las jurisdicciones de terceros estados".
Por su parte, la Guardia Costera estadounidense confirmó que abordó con éxito el tanquero 'Marinera', antes conocido como 'Bella 1'. Según un funcionario estadounidense citado por The New York Times, el buque había repelido un primer intento de EE.UU. de abordarlo en diciembre y se adentró en el Atlántico, donde la tripulación pintó una bandera rusa en un costado del casco, modificó el nombre del navío y cambió su matrícula para que figurara en el registro ruso.
La diplomacia rusa señaló que este buque "navega en las aguas internacionales del Atlántico Norte bajo bandera rusa y en total correspondencia con las leyes internacionales de navegación", y denunció que "al buque ruso, por razones incomprensibles para nosotros, los militares de Estados Unidos y la OTAN dedican una atención excesiva y no proporcional a su estatus de navío civil". Rusia había enviado incluso a un submarino para escoltar al petrolero, según informó The Wall Street Journal.
Este incidente se enmarca en el bloqueo que EE.UU. mantiene sobre los buques cisterna que transporten crudo venezolano, como parte de las sanciones impuestas al Gobierno de Nicolás Maduro. De hecho, este fue el tercer buque cisterna vinculado a Venezuela que EE.UU. ha incautado desde que arreció la presión sobre el Gobierno del ahora prisionero Maduro.











